Mi madre desde pequeño me inculcó tres cosas que me han abierto caminos complicados; me enseño a reír. Mi pequeño ser de cuatro años, según ella, tenía que reír sin importar la ausencia de un padre en su vida. También me enseño a cocinar, "por si me tocaba una novia o esposa perezosa". Y me enseño a decir siempre una palabra para utilizarla cuando el momento lo amerite. Una palabra sencilla pero bastante poderosa..."Gracias".
Usualmente un humano moderno abre los ojos al despertar, los cierra, los abre, se da cuenta de que ha amanecido, estira su mano, toma su smartphone, abre Facebook y escribe "¡Hola! Buenos días". Muchos de nosotros olvidamos ver lo bueno que nos pasa en la vida. Ver, sentir, escuchar que estamos vivos. Que la misma vida o Dios o en quien creas nos ha permitido enfrentar nuevos retos. Olvidamos agradecer.
Muchos salimos de casa, subimos al carro o al transporte y consciente o inconscientemente nos quejamos. El que va manejando se queja del sol, del trafico, ve a un lado a un taxi y piensa "que cómodo va esa persona". Después de todo "el sujeto que va en el taxi no paga la gasolina que esta muy cara, al parecer va muy a gusto y por si fuera poco no tiene que usar un traje con tremendo calor".
Por otro lado, el pasajero ve por la ventana y ve a un ejecutivo en un auto último modelo. Y piensa: "que buena vida, no parece quejarse de nada". Es una ironía. Olvidar las cosas buenas de la vida. Mi sugerencia es agradecer. Decir gracias por un día más. Gracias vida, gracias Dios por permitirme estar acompañado de mi familia, de mis amigos. Gracias porque a pesar de tanta inseguridad estoy bien. Gracias porque tengo un cuerpo que me permite mostrar energía, unos ojos que me permiten ver a mis padres, a mis hermanos, a mis hijos, a mi esposa o esposo...novio o novia.
Créeme, te tomará un segundo. Mi intención no es inculcar la religión o que creas en un Dios. Si no que te des cuenta de lo afortunado (a) que eres. Que vivas tu vida al cien por ciento sin perder tiempo en quejas. Muchos viven y mueren. Pocos viven felices y mueren. La diferencia entre tu y los demás es simple. Esta en tus manos vivir feliz y ahora lo sabes. Ellos no.
Gracias por leer. Bendiciones.
Usualmente un humano moderno abre los ojos al despertar, los cierra, los abre, se da cuenta de que ha amanecido, estira su mano, toma su smartphone, abre Facebook y escribe "¡Hola! Buenos días". Muchos de nosotros olvidamos ver lo bueno que nos pasa en la vida. Ver, sentir, escuchar que estamos vivos. Que la misma vida o Dios o en quien creas nos ha permitido enfrentar nuevos retos. Olvidamos agradecer.
Muchos salimos de casa, subimos al carro o al transporte y consciente o inconscientemente nos quejamos. El que va manejando se queja del sol, del trafico, ve a un lado a un taxi y piensa "que cómodo va esa persona". Después de todo "el sujeto que va en el taxi no paga la gasolina que esta muy cara, al parecer va muy a gusto y por si fuera poco no tiene que usar un traje con tremendo calor".
Por otro lado, el pasajero ve por la ventana y ve a un ejecutivo en un auto último modelo. Y piensa: "que buena vida, no parece quejarse de nada". Es una ironía. Olvidar las cosas buenas de la vida. Mi sugerencia es agradecer. Decir gracias por un día más. Gracias vida, gracias Dios por permitirme estar acompañado de mi familia, de mis amigos. Gracias porque a pesar de tanta inseguridad estoy bien. Gracias porque tengo un cuerpo que me permite mostrar energía, unos ojos que me permiten ver a mis padres, a mis hermanos, a mis hijos, a mi esposa o esposo...novio o novia.
Créeme, te tomará un segundo. Mi intención no es inculcar la religión o que creas en un Dios. Si no que te des cuenta de lo afortunado (a) que eres. Que vivas tu vida al cien por ciento sin perder tiempo en quejas. Muchos viven y mueren. Pocos viven felices y mueren. La diferencia entre tu y los demás es simple. Esta en tus manos vivir feliz y ahora lo sabes. Ellos no.
Gracias por leer. Bendiciones.
Excelente entrada, y la considero bastante acertada en su modernismo jajaja.
ResponderBorrarSaludos hermano, te seguiré leyendo.