domingo, 8 de diciembre de 2024

jueves, 5 de diciembre de 2024

1/4 de luna creciente para ti

Llevo varias noches que duermo pensando en ti. Que me quedo dormido imaginando que estás recostada conmigo; que te abrazo, que rodeo tu cuerpo, que mi mano se encaja en uno de tus senos mientras beso tu espalda alta, tu cuello, tu nuca. Incluso puedo percibir el aroma de tu cabello que se quedó en mi memoria para nunca irse. 

Se me hace agua la boca al imaginar tus labios carnosos, quiero besarlos, probarlos otra vez, sentir tu lengua enredarse con la mía. Me caliento, mi cuerpo reacciona mientras mi mente se llena de ternura al recordar tu sonrisa con esas comisuras que se forman cuando eres feliz. ¿Te das cuenta de la combinación de sensaciones? La mente imaginando, el alma suspirando y mi cuerpo excitado. 

Imagino que te volteas, que me observas con la luna brillando en tus iris. Que te acercas y me besas, que sientes mi pene duro chocar contra tu panties. Que sientes como se humedece tu vagina, nuestros fluídos se mezclan sobre las telas de nuestra ropa interiror en un juego previo a invadirnos con los cuerpos. Te colocas encima mío, con mi verga a punto de explotar con las venas drenando toda la sangre que baja a causa de la erección. Siento el roce de tu vagina en la punta de mi miembro. Me dejas de besarte los pechos y colocas tus pezones en mi boca, cambiando de senos cada ciertos segundos. Te volteo, te coloco boca abajo. Beso tus pechos, bajo a tu abdomen, tu ombligo. Te da risa y me dices que es por las cosquillas. Me río también. Amo verte sonriente. Bajo a tus panties para bajarlos con mi boca. Los tomo, los huelo y mi pene se entiesa más aún con los olores de tu cuerpo entrando en mis sistema. Bajo a tu vagina y respiro tu perfume interno, esa miel que me llena de adrenalina. Pruebo tu humedad, tus fluidos, los engullo con salvajismo mientras mi lengua hace pequeños círculos en tu clítoris. Te voltero a ver y miras al techo. Me acomodo y acerco la punta de mi verga a tu cuerpo; entra al instante y sueltas un gemido. Te penetro poco a poco, arañas mi espalda y me pides más. Me dices "me gusta la cara que haces cuando me cojes". Te hago el amor, te cojo, me cojes. Te tomo una pierna mientras te embisto y beso tu pie, lo chupo, cada dedo, cada uña, cada parte de él. Me lo meto a la boca y te calienta más. Me desespero, quiero hacerte todo. Te pongo en cuatro y antes de cojerte te abro las nalgas y te chupo el culo. Sientes mi lengua dentro de él sin temor de nada. Soy un hombre y quiero todo de ti, no me importa absolutamente nada. Sientes como lo huelo, como lo beso y lo chupo. Ahí sabes que me tienes loco, a tus pies, que soy tuyo y que te deseo con locura. Mi verga se enderza, se pone tiesa aún más. Te tomo de las caderas y te la meto. Sientes como está de caliente, la sientes palpitar en tus partes más íntimas. Sientes mi manos en tu espalda, en tus nalgas, te tomo del cabello y te cojo salvaje y dulcemente. Escuchas mis huevos chocar contra tu vagina y mi cadera con tus nalgas. Perfectas, ricas. 

Así como sientes como te jalo del cabello sientes como te beso al mismo tiempo. 
Terminamos horas después. Me hiciste un oral delicioso, hicimos el 69, te chupe el culo mientras chupaste mis testiculos. Nos comimos enteros. 

Me abrazas. Siento tu brazo rodear mi pecho. Me observas, te miro. Nos besamos, escuchamos nuestras canciones. Queremos detener el tiempo. Y como en antaño, una vez regresa la sangre a mi miembro damos inicio a otro acto de placer, de amor, de ternura. 

La luna está de testigo, una creciente que nos da permiso de hacer lo imposible, lo prohibido, lo que deseamos en el fondo. Nunca dejamos de ser del otro, nos pertenecemos. 

Sabía que sabrías que la luna de hoy era para ti. 



sábado, 16 de noviembre de 2024

9 años después

Muchas cosas pasaron desde la última vez que te vi. Los años transcurrieron y el misterio de nuestra lejanía se iba haciendo cada vez más opaco. No sé mucho de tu vida en esta casi década que hemos vividos sin saber el uno del otro. Solo sé que estos días en que nos hemos contado un poco de nuestros contextos me he alegrado saber que estás bien, que sigues siendo una mujer trabajadora, sana y talentosa. 

Como imaginarás, Cayman Islands suena de fondo mientras escribo esto. Aún no sé si te compartiré esta entrada porque no deseo incomodarte o algo por el estilo. Quiero confesarte que he pensado en ti en estos días. Tantos recuerdos de tantas cosas. Perdón si lo siguiente es demasiado para ti pero quiero compartirlo porque no es cualquier cosa; antier en la madrugada que recordé la canción la reproduje hasta quedarme dormido. Me acordé especialmente de aquella noche en que no dormimos; un noche de luna llena mientras nos besabamos con una intensidad rica y sensual; tocando tu cuerpo, recorriendo cada parte de ti, tocando todo tu ser y tú dejando que yo me aventurara dentro tuyo. No hizo falta nada más, mi cuerpo entró en ti con una bienvenida de lubricación envolviendo mi masculinidad. Recuerdo como besaba tus pies, como los olía, como los metía en mi boca y probaba tu cuerpo. Literalmente me tenías a tus pies. Luego besaba todo lo demás y tu gemías bajito para no despertar a la chica que dormía en la habitación de al lado. Luego te colocaba en cuatro y te embestía tomando tus caderas, luego tu cabello, luego tu cuello mientras te daba besos. Eras mía y era tuyo. 

No es ninguna novedad que recordar eso no me dio solo un gozo mental, despertó mi sexualidad y me toqué recordado eso. Imaginando que por un instante estabas ahí conmigo, encima mío, al lado mío, observándome como aquella vez (la primera vez que me dijiste "Te amo"). Rememore aquello con una excitación diferente, un dejavu hecho de un placer único que hace años sentí contigo. 

Ayer por la noche no fue diferente. Imaginé tus labios, tu cuerpo, tu rostro que siempre me encantó.

Dije tu nombre; a solas, para mí. 

Quiza esta noche en la soledad de mi habitación suene Cayman Islands nuevamente.