jueves, 18 de junio de 2015

El amor en tiempos de codependencia.

El amor, cuatro letras. Una emoción, un millón de definiciones y dos realidades; lo más hermoso y lo más doloroso de esta vida. Capaz de causar sonrisas, suspiros, alegrías. Capaz de causar llantos, estrés, suicidios y odio.

Una de las cosas que son seguras en este planeta es que ninguno de sus habitantes son iguales con exactitud. Como copos de nieves, todos somos diferentes. Todos. Nadie piensa, actúa ni vive igual que otro, aunque si podemos estar de acuerdo con una postura. Mi postura es que el amor es una prueba extremadamente complicada mas no imposible.

He leído muchas teorías sobre el tema del amor, entre los autores están Gary Chapman y Walter Riso. A pesar de haber leído no significa que sé del tema. En mi parecer siento que no entiendo el amor. Sé que es bello porque lo he sentido, pero no lo entiendo.

Digamos que no me ha ido como yo esperaba. Pocas relaciones he tenido; amores platónicos, amores reales, amores imposibles. He disfrutado cada una de las relaciones, haya terminado como haya terminado, haya durado lo que haya durado, aprendí a quedarme con lo bueno. Con los abrazos, con los besos tan deliciosos en la calle, en el cine, en la sala de casa con música de fondo. Las comidas, los caminos que tuve con ellas, las risas, el sexo, las miradas. Todo lo bueno se queda, lo malo se va porque mi libre albedrío me otorga ese derecho divino, físico, emocional e incluso legal.

Es fácil enamorarse, es bueno y es un derecho; lo complicado es seguir enamorado cada día en conjunto con la tarea de saber enamorar cada día más a esa persona especial.

He estado meses solo, sin pareja. Sin nada de nada. Me he conocido a fondo con mis defectos y virtudes. Eso es bueno, he logrado cosas que no hubiera podido hacer estando en una relación. Ahora es momento de aceptar que posiblemente es hora de esperar a la persona adecuada; sin prisas, sin ligas afectivas inmediatas. Solo vivir y esperar, sea hoy, mañana, en un año, o en una década. Esperar lo perfecto mantiene un ciclo infinito y seguro de felicidad.

Conozco personas que vienen como amigas o amigos y me comparten su vida; "es un tonto, en veces es un inmaduro, no lo aguanto. Pero lo amo". "Si vieras que enfadosa es, es una celosa controladora. Pero la amo". "Es bueno, es trabajador, pero no siento que sea para mí, no se estar sola".

Y entonces escucho y doy la sugerencia según mi perspectiva de vida. Muchos de mis amigos y familiares están con alguien para no estar solos. Otros temen cerrar ciclos y se quedan por una mejor zona de confort. Y pienso; que la vida los bendiga, nadie, ni un sociólogo, ni un psicólogo, ni un médico, juez civil, sacerdote, amigo, padre o madre puede cambiar eso si la persona no muestra, consciente o inconscientemente, un interés.

Sin embargo, cuando la persona ama a su compañero o compañera y se ve notoriamente enamorada de sus defectos por igual; deseo ese tipo de amor y he tenido momentos de envidia. Se vale enamorarse y desenamorarse, creo yo. Siempre y cuando tú seas feliz y se pueda tener la conciencia tranquila de que el amor ofrecido es cien por ciento puro.

Gracias por leer.

P.D. Esta es una opinión personal, como siempre aclaro el respeto por cada idea diferente que los lectores tengan. Un abrazo.


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