Me gusta verla dormir. Cuando duerme sus párpados se mueven ligeramente en cada encuentro onírico. Si sueña con agua sus piernas se mueven agitando la pesadez líquida de una alberca llena o de un mar inmenso.
Sus pestañas son como pequeñas olas en descanso y sus labios un tanto resecos, no pierden el color rosado. Su respiración es controlada y, consciente o no, sus manos abrazan mi cuerpo tibio junto al de ella. Como recordando que esa noche se acostó en mi compañía y confiando en que todavía mi ser se encuentre junto a ella al amanecer. Eso; confianza.
Me gustan sus ojos, se lo he dicho ya muchas veces. Tiene ojos color ocaso en el mar, color vainilla, color maple, color noche bohemia con trova de fondo y whisky bourbon en la garganta bajo un cielo frío y una fogata cálida en el medio mientras nos abrazamos viendo las estrellas para encontrarles formas mitológicas, narrativas, poéticas. Color todo y nada. Color color, color vida, color muerte, color pastizal de rancho, de bosque, de selva, color desierto, color inicio, color fin.
Lo que más me gusta es verla comer pan dulce. El día que la observé por primera vez en tal ritual matutino olor a café colombiano y almendras con miel y naranja, se embarró con harina y azúcar alrededor de la boca. Me dio mucha gracia ya que justo en ese instante me dijo "que buen pan". Ambos soltamos una risa controlada y fresca.
Además canta de lo más bonito. Tiene una voz muy dulce.
Fuente: Web
Me hubiera gustado ser poeta para tener una parte más interesante. A ella le gustan los poetas. Ella dice que le gusto, que le gusta verme leer, verme coordinar mi club de lectura, verme hacer deporte y estar conmigo. Me dice muchas cosas más. Y cuando alguien que representa para ti el amor más genuino te ofrece las dulces palabras que ella me obsequia cada día, no hay otra opción mas que sentirte agradecido, aprender a creer, a confiar y a ser feliz. No hacer de la pareja tu "todo", sino de aprender a compartir con quien sonríes más las cosas lindas de la vida, los retos, los temores, los objetivos alcanzados. De saber que no la necesitas, sino que las has elegido. Y ella a ti.
De poder caminar con ella y ver el paisaje, a tomar un cortado, a esperar mientras elige un accesorio, unos zapatos, a no sentir ansiedad por que ella te espera a ti mientras escoges un libro, a tomarla de la mano y sentirte orgulloso de estar a su lado. Me gusta mucho que me guste. Me han dicho que tengo que ser realista, que no todo dura para siempre. Pero me siento seguro haciendo mi mejor esfuerzo a diario; de disfrutar el viaje. No es sencillo, pero vale la pena al máximo. Y sí, es algo cursi. Tenemos que quitarle la parte fea al sentimentalismo. Un humano que no siente, no vive; sería en definitiva, un zombi.
Lo que más me gusta es verla comer pan dulce. El día que la observé por primera vez en tal ritual matutino olor a café colombiano y almendras con miel y naranja, se embarró con harina y azúcar alrededor de la boca. Me dio mucha gracia ya que justo en ese instante me dijo "que buen pan". Ambos soltamos una risa controlada y fresca.
Además canta de lo más bonito. Tiene una voz muy dulce.
Fuente: Web
Me hubiera gustado ser poeta para tener una parte más interesante. A ella le gustan los poetas. Ella dice que le gusto, que le gusta verme leer, verme coordinar mi club de lectura, verme hacer deporte y estar conmigo. Me dice muchas cosas más. Y cuando alguien que representa para ti el amor más genuino te ofrece las dulces palabras que ella me obsequia cada día, no hay otra opción mas que sentirte agradecido, aprender a creer, a confiar y a ser feliz. No hacer de la pareja tu "todo", sino de aprender a compartir con quien sonríes más las cosas lindas de la vida, los retos, los temores, los objetivos alcanzados. De saber que no la necesitas, sino que las has elegido. Y ella a ti.
De poder caminar con ella y ver el paisaje, a tomar un cortado, a esperar mientras elige un accesorio, unos zapatos, a no sentir ansiedad por que ella te espera a ti mientras escoges un libro, a tomarla de la mano y sentirte orgulloso de estar a su lado. Me gusta mucho que me guste. Me han dicho que tengo que ser realista, que no todo dura para siempre. Pero me siento seguro haciendo mi mejor esfuerzo a diario; de disfrutar el viaje. No es sencillo, pero vale la pena al máximo. Y sí, es algo cursi. Tenemos que quitarle la parte fea al sentimentalismo. Un humano que no siente, no vive; sería en definitiva, un zombi.

¿Ves amor? Es muy fácil ser feliz.
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